El catolicismo ha glorificado un otro Montfort – Luis Grignon.
Luis es un digno catariano, “presidiario católico”. No obstante, en las crónicas vaticanista es presentado como un fervoroso papista, ¡que lo sea sobre la conciencia de ellos! Grignon de Montfort – era un curé solitario, un outsider del sistema vaticanista (“semi-cura, semi-non-se-sabe-que, peregrino-extranjero-incógnito”) y fundador de los comunidades Le Coeur Immaculé (del Corazón Inmaculado).
Sospecho, sin embargo, que él tenía un directo ó lejano parentesco con un otro Montfort – el ignominioso cacique vaticanista, el papista fervoroso Simón.
Los lameplatos católicos servicialmente le inscribieron a él un “ de ” aristocrático balzaciano, que no ha añadido a Simón el aristocratismo en los ojos de los contemporáneos y de la historia.
El origen procede de la nobleza empobrecida y semi-derrumbada. Pero Simón de Montfort se ha glorificado como nadie: ni el rey de Francia, ni el papa de Roma.
En el transcurso de 20 años de cruzadas Montfort quemó un tercio de Languedoc. En su conciencia lleva la muerte de más de 50.000 lucidos mártires que entraron en la Boda de Fuego.
El auto de fe (la confesión de fuego) no es para ti una rejita católica. Confesarse al Altísimo, entrando en el fuego...
Languedoc ardía en el fuego. Las hogueras terribles en Béziers, Bram y Aviñón dejaban perplejo a todo el mundo. Cuando se había visto, que cristianos franceses quemaran a cristianos franceses, que los cruzados cristianos celosos por su fe aniquilaran aldeas y ciudades… mientras más celosos, más santos.
¿Qué es esto, una guerra de santos contra santos? ¡Una locura! El mundo quedaba perplejo.
Aquí es un caso particular. En realidad, detrás de las barbaridades de Simón estaba la bendición de su mujer.
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Debilillo, bajito, con sexappeal y las huellas del libido juvenil en su cara, Simón fue... un calzonazos.
Detrás de los cruzadas del héroe caricaturesco Simón de Montfort estaba una firme muchacha pueblerina y abuelita-caballera con armadura militar: Alicia Montfort (1).
En efecto, ¡qué inspiradora de Simón fue esta Alicia! En efecto, ¡cómo lo idolatraba! ¡cómo lo despreciaba! En efecto, ¡cómo le apretujaba, como descargaba su cólera sobra él, cómo le maldecía!... Dios lo sabe. El viento cátaro del desierto solamente lo sabe, y su toque...
En la guerra Montfort iba siempre rezagado como en el matrimonio. Perdido y iba a la perdición. Su sólo descaro no era suficiente, y su mente no le llegaba. Teniendo la bendición papal para afrentar la pacifica Occitania, vencía con un sólo “¡Expoliad!”.
El motivo para las “cruzadas” sanguinarias era único – expropiar. “¡Expoliad y tomad todo lo que encontreis a mano!” El reclutamiento de la población campesina para les cruzadas se hacía violentamente. Los cruzados irrumpían en las cosechas y tomaban la parte décima. Esto era dictado personalmente por Montfort.
El uso de la “dekulakización” (2) en Rusia sobre 1930 procedió desde las cruzadas... La curia romana expropiaba pueblos y tronos. Su mano se extendía ahora a los indios americanos, ahora a los esclavos africanos, ahora a los “herejes” europeos. Los “vencedores” romanos se hacían con bienes y propiedades con la espada de césar.
Por eso, Roma fue llamada por los Cátaros “gran ladrona”, y su iglesia – “ladrona romana”.
Otro significado del nombre “ladrona” es que ella robaba en espíritu. Francisco, por ejemplo, es robado por la curia, cuando en realidad era un verdadero cátaro. Estaba inscrito en las filas de los celosos romano-católicos... Una mentira sobre otra. Pero con qué aspecto pío y atormentado Inocencio III empezaba sus misas... Las manos ensangrentadas hasta el codo. ¡Dios no lo admita!
No ha podido la iglesia terrenal reafirmar la potestad de nuestro Altísimo, combatiendo al lado del enemigo...
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Sin embargo, el mundo experimentaba horror y choque, cuando los cruzados por orden de Monfort empezaron a quemar vivos a los “herejes”. Aquel en su fanatismo llegaba hasta la rabia, hasta la borrachera: “No hay que perdonar a nadie. Quemar a los que no se arrepienten, a los que se arrepienten colgarlos. ¡Golpéalos, mátalos, quémalos! ¡Descuartiza aldeas y pueblos enteros! ¡Que no quede de ellos ni una huella! ”.
Al inicio, los papas no daban visto bueno al quemar los “herejes”. Se suponía vencerlos con persuasión y con “la espada de la palabra”. Las severidades y los homicidios, que se hacían por los cruzados de Montfort, no eran presupuestos ni tampoco por el trono romano.
Francia no conoce el secreto de la victoria de los cruzados sobre los cátaros. No sabe qua la fuente de inspiración del catolicismo romano no era cualquier chevalier ó conde, ni papa, ni rey, ninguno de los personajes habituales de la historia, ni tampoco el caricaturesco Napoleón de aquellos días, el desgraciado “genio militar” Simón Montfort, sino su propia mujer Alicia.
¿El pálido eunuco, “el marido de Alicia” (como se llamó a si mismo el presidente Kennedy: “Yo sólo soy el esposo de Jacqueline Kennedy”, por lo que tuve que pagar) – contra Cristo? ¿El calzonazos contra el todopoderoso Señor?
Demasiado desiguales eran las fuerzas opuestas. Los Perfectos son invencibles. A su lado está Cristo.
Simón no venció ninguna batalla contra los cátaros. Utilizaba sólo una estrategia muy simple – sitiar. Sitiaban una ciudad o una montaña y esperaban la calígula ardiente de agosto. La quarnición no resistía, y un consecutivo conde Trancavél noblemente se entregaba (que para los Perfectos significaba la hoguera).
Así, bajo sitio, tomaron Montsegur, Bram, Aviñon... Barato el precio de tan cara victoria.
Las hogueras resultaban lo contrario a lo esperado. Para cada uno de los quemados llegaban cinco de nuevos que hacían juramento casi el día siguiente del espectáculo horrible. No tuvieron tiempo de quitar las reliquias carbonizadas de los mártires nuevos del amor, cuando la fe cátara fue abiertamente profesada por las nuevas miles de testigos de la represión infernal de ayer.
Montfort caía en la desesperación y de noche lloraba en el cojín de su mujer, arrodillado: “¡No, yo no puedo más! ¡No puedo resistir!”
La mujercita reconfortaba a su “tonto sin principios”, a su “gran caudillo”, a su Nerón: “Tu debes reprimir los enemigos de la fe. La historia y el papa te lo agradecerán. Sea valiente, Simón. Los herejes son gentuza. No atormentes tu conciencia. No seas débil.”
Buscaba hacerse heroína. Ella, “Alicia en el país de las maravillas católicas”, entrará en las paginas de la historia. Conducirá los ejércitos, si su flojo maridito no resiste la lucha.
Así, escupiendo a los rangos militares y jerarquía y amparándose con la bendición papal, Alicia, a la cabeza de 500 cruzados, se apresura para ayudar a Simón (que se agota de calor) y con fuerzas frescas sitia la fortaleza cátara. Siendo “Juana de Arco” del diablo, manifiesta una valentía milagrosa en el campo de batalla. Lleva y trae las municiones, venda a los heridos, fortalece el ánimo de los desalentados.
Bajita, pálida, desequilibrada, histérica, siempre disgustada por cualquier cosa, moza de nariz chata. Era ella que organizaba los grandes incendios y las carnecerías de las masas. Era una verdadera cabecilla de los bandidos. Presenciaba las torturas, deleitándose con el sufrimiento ajeno.
La “vojrovka” (3) languedociana, Alicia era una sadista extasiada. Profundamente deficiente, pegada en infancia por su padre, la misántropa recóndita descargaba su complejo parricidio sobre los cátaros. El amor era ajeno para ella, los cátaros eran extraños. Ávida hasta más no poder, incitaba a muchedumbre con la oportunidad de expoliar a gusto. Otros argumentos no tenía. El pueblo la llamaba “Alicita la endemoniada”.
Montfort no presentaba el ejército del papa, ni del rey, sino el de Alicia. Cuando era necesario, la mujer a cabeza del grupo armado de los bandidos volaba ayudarlo, fortificando descuartizar todo el alrededor.
La fin de tales pipiolos de mujer es excepcionalmente predicable. Para una impía se encontraron dos mujeres verdaderas entre los sitiados. La piedra lanzada por ellas desde la catapulta fue a dar en la cabeza de Simón Montfort y escindido su cráneo.
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¡Cómo es ridícula la historia humana, si se cavaría hasta sus secretos más recónditos! ¡Hasta qué es desdeñable el Rex Mundi en sus originales pancistas! ¡Vaya! Una mujercita mala, la advenediza deficiente causó la muerte de más que 50 miles Perfectos (!). ¿Acaso no de los 100000 alrededor la Sekirka (4) de Solovkí?
No, así podría ser sólo en los planos yurodivos de Dios.
¿Es posible que la derecha del Todopoderoso no ha conseguido rechazar la malvada pendenciera, la sadista? No tendría otro lugar que entre las verdugas de GULAG, famosas por su maldad torturando los varones... Alicia Montfort es el prototipo de las furias de la GESTAPO futuras, la heredera de las amazonas y la matrona de las lesbi-feministas del siglo XXI. Si ella pudiera, mandaría a la hoguera a todos los nobles, hombres y mujeres – sólo para alcanzar el reconocimiento real y multiplicar su propia riqueza.
¡Oh, en el mundo donde gobierna el pérfido príncipe de este mundo, siempre cherchez la femme (5)! Siempre sospecha: ¿se no esta entre bastidores una semejante caricatura pendenciera desde un lugar lejano y supersticioso, un personaje no descrito de sátira de Saltykov-Shchedrin? (6)
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¡Que contraste más grande en el fondo de la malvada Alicia formaban las hermosas mujeres-mirróforas cátaras! ¡Como ellas fortalecían verdaderamente a sus maridos! Cada una de ellas era como la Madre de Dios para Cristo. Cada uno es el perfecto ungido (cristo menor) y a cada uno le fue designado una mujer mirrófora, María-Virgen menor.
Fortificados por sus mujeres-mirróforas, juntos y tomados de la mano, morían de amor, sin sentir dolor… pues ellos ya habían experimentado un dolor tal, que ningún mortal podría soportar. Ya habían pasado los peldaños de unción a lo strastnoye , lo que significa que sin término sufrían de las heridas interiores del corazón derramando sangre durante la oración nocturna menor de la co-redención.
De este modo, esta tierra bajo el poder del príncipe de este mundo reprime los mensajeros celestiales. ¡Y de esta manera encuentra los mensajeros del Aposento Nupcial! Pero, como rezaban los cátaros, Dios cambiará el orden de este mundo. Llegarán al mundo las hermosas de las hermosas mujeres-mirróforas y reconfortarán sus lucidos maridos.
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Ardían las hogueras de Montsegur y Beziers. Tendrá que encender las lamparillas en los corazones.
La inquisición responderá al juicio de los tiempos...
El papado profundó en la mentira. Los papas comprendían lúcidamente, con quien tenían o no tratos. Los cátaros no eran herejes. Las quimeras sobre ellos eran dichas de boquilla, como los anatemas y maldiciones. De su lado están Dios y el pueblo.
El misterio del papado está en la gran insurrección contra Dios. Su rival es el Grial. Su rival es Cristo.
¿Acaso no le ha dado el Hijo las llaves del poder a Pedro, y Pedro majestuosamente se las ha encomendado a su vicario romano? Entonces, la conciencia del llavero romano es pura. Le es dado el poder. Para el no hay juicio.
Esto es secreto del trono romano, de su absoluto estado de inmunidad, porque el juicio (¡Divino, no humano!) es encomendado al papado. Ellos cumplen en la tierra lo que el Altísimo cumple en la eternidad...
Sólo con este argumento, verdaderamente loco, se puede explicar el comportamiento papal. Aquí estaría una conciencia que no es simplemente durmiente o atrofiada, sino finalmente transformada en los argumentos infernales, escondida en los sótanos húmedos de los castillos papales.
Yo hablo de lo más profundo, pero no lo hallo en las fuentes históricas. Yo observo en la conciencia de los papas: es la prisión de Cristo, la Pretoria (si es que existe en general)...
Yo intento explicar lo imposible e inexplicable. Un paso caricaturesco de la historia, como puede ser, lo que ha descrito Tolstoy en “Guerra y paz”. Y un héroe caricaturesco, semejante a Bonaparte en la ilustración de nuestro cátaro ruso, nuestro ruso Leonardo – León Tolstoy...
2 Campaña de expropiación de los bienes en la URSS durante los años 30. La pancarta rezaba: "Nosotros granjeros del kolkhoz estamos acabando con los kulaks (“puños”, granjeros ricos – Nota del traductor ) como clase, sobre las bases de una completa colectivización.
3Vojrovka – mujer de ejercito VOJRA (abbr. “guardia armada”), el miembro del patrulla de NKVD que guardaba los campos de la concentración estalinistas de GULAG. Alistado por los celosos adeptos comunista, este ejército se diferenciaba con crueldad particular y arbitrariedad contra “los enemigos de pueblo”.
4Sekirka (literalmente: “monte de segures”) – la escalera de los 300 peldaños, el lugar del masacro monstruoso en los tiempos de GULAG. Allí, 200 años antes, la Virgen Maria proclamó a un monje exiliado “el gólgota ruso”.