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LOS CÁTAROS SANTOS Un nuevo mandamiento fue dado por Jesús en Montsegur: el del fuego del amor.
Cristo: “Yo actuaba sólo con el amor. Con él vencía y curaba. Y todo el pueblo Me siguió. Conoced y aprended la fuerza del amor(1). Es única (2). Es (3) mayor que la fuerza de la violencia y del mal (la lengua del diablo – la hipnosis y el miedo), (4) vence al inicio del mal, (5) verdaderamente convierte. Rogaba: ¡dad el voto de renuncia a cualquier otra fuerza que no sea la del amor! La Sabiduría Suprema lo arreglará todo. Adorad la Sabiduría Suprema.”
En Montsegur el Salvador fundó una escuela de amor. La fuerza del amor tiene que ser respetada como la superior a cualquier otra práctica espiritual: arrepentimiento, transfiguración, la hazaña interior.
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2. “¿Quienes son estos ben-elogímos , los curas ilusionados, para juzgar? Su entrecomillada experiencia espiritual es una loca obsesión. ¿Están poseídos por un orgullo inhumano, que se creen únicos poseedores de la verdad?
Son los judíos cristianos. En ellos ha entrado el mismo Rex mundi, que poseía a los antiguos fariseos de Jerusalén.
El diablo ha enajenado al mundo de tal manera que ha enviado a los cristianos, los mismos demonios, que a los antiguos judíos, para que ellos sigan,” – lamentaba Cristo a los cátaros en Montsegur. “Ellos forman uno con el diablo y han dejado a Satanás que juzge al mundo, condenando a las criaturas a la perdición”.
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3. Los cátaros predicaban: Cristo perdonará a todos los pecadores (hasta a los que no le piden gracia). Y también perdonará a quienes no Le entienden (1), a quienes le ajustan las cuentas (2), a quienes Le reprueban (3) e incluso Le odian, Le maldicen (4). No perdonará a quienes Le juzgan y juzgan en Su nombre.
“El trono Divino” al cual ellos se refieren es el trono del diablo. “Preparaos (decía Cristo a los cátaros) para dar un golpe con la espada de dos filos, bien afilada del amor” – para lo cual se precisaba subir junto a Él al Segundo Gólgota.
El Cristo cátaro en Montsegur estuvo preparando a los discípulos para el bautismo de fuego por un período de más de un cuarto de siglo, haciéndolos entrar en la Zarza Ardiente. ¡Ah, deseamos... podemos, - rogaban ellos, - queremos ir contigo!”. “El primer Gólgota, - explicó; - era del crucifijo. Su sentido era “el Grial durante tres horas”, el Evangelio del Salvador-en-la-Derramada-Sangre. El segundo es el de los cátaros, el de fuego...y llevará a la transfiguración, al Tálamo Matrimonial”.
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4. Cristo actuaba con el cetro del Grial y Él mismo cortaba lo indigno. Sus discípulos son capaces de vencer al mundo – los que forman uno con Él.
El Salvador sumergía, paso a paso, a los hermanos perfectos en el fuego de Su amor. ¡Ah, cómo se alejaron del mundo! ¡Cuánto les costaba recordar sus vidas anteriores y sus nombres antiguos! Aquí latía en el ambiente del Reino de Cristo. Día tras día y hora tras hora el Salvador iba revelando los tesoros infinitos del amor, poniendo a la Virgen Purísima como un ejemplo perfecto.
La Señora de la Sabiduría Suprema y de la Teogamía Sagrada, la Reina del amor purísimo – Dios llamaba a la Virgen y a menudo la enviaba en Su nombre. Cristo: “Haceos hermosos como la Virgen María”. María a las discípulas: “Haceos perfectas como nuestro Señor”. La Sabiduría del Grial a veces se demostraba independientemente de la Virgen, y a veces formando un todo con Ella. La Madre de Dios igual que el Salvador se presentaba y se multiplicaba en miles de rostros diferentes. Sobre su infinidad, hasta los caballeros de Montsegur componían leyendas.
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5. Los patrones habituales, los estereotipos eran lo que hacía mucho daño al Salvador. El diablo iba corriendo tras El y picoteaba rapazmente sus huellas. Cristo se revelaba en miles de personalidades. Incluso a veces se quedaba sin ser reconocido, pero sólo por los ajenos de espíritu, mientras que sus verdaderos discípulos en seguida decían: “!Eres tú, mi Señor! Te he reconocido. En cualquier imagen que Te representes siempre Te reconoceré y Te seguiré”.
El Salvador les recordaba lo evangélico (del periodo terrenal): “ Mis ovejas nunca se equivocan en reconocer la voz de su pastor ente otras miles, y la siguen”.
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6. El tema del Tálamo Matrimonial calentaba los corazones, fue predilecto. El objetivo final del camino del amor fue subir al Tálamo Matrimonial con el Señor.
Los judíos ni siquiera sospechaban que existían semejantes dimensiones. La esfera “ten piedad de nosotros” se envolvía con la extenuación diaria de la adoración a un dios Incógnito cuya cara fue cubierta por el lienzo. Él ve al hombre – pero ellos no le ven. No hay ningún diálogo con Él.
Es distinto lo del Dios del amor: Cristo desea entablar un diálogo más dulce y más confidencial, conquistar el alma con el amor inmenso, y la Sabiduría insuperable, extinguir una vela en el alma y conducir hasta las alturas del lazo matrimonial con Dios.
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7. Cristo en Montsegur:
“!Ah, Montsegur, novia Mía! El segundo Gólgota cátaro descubrirá para la humanidad al Dios del amor”. Pero en primer lugar será condenada la Romana Fornicadora con sus cuatro viles compañeras: pedofilía, sodomía, simonía y sinfonía. Es necesario determinar y desenmascarar el espirito fariseo.
Como que los fariseos detestan los santos vivos, igualmente los santos deben desenmascarar a los fariseos y contrarrestarlos. Decidles: “¡Cristo nunca ha estado entre vosotros!”
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8.Los preparaba para dar el voto del amor. El amor es la razón de vivir. Para esto hay que tener el espíritu verdadero y purificarse. Nadie ajeno puede llegar hasta Montsegur y acercarse al Grial sin que El lo llame. Pero él que entra en el Santuario de los misterios es bienaventurado. El Salvador le abrirá 144x12 castillos del supremo amor, el potencial de la máxima divinidad en el interior del discípulo. Y conocerán al Dios del amor, y recorrerán por el camino del amor, y se glorificarán en los Cielos y en la tierra con ellos la Iglesia del amor.
Está predestinada para vencer. Pero antes han de cumplirse los plazos y términos.
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9. Los cátaros se lamentaban ante Cristo de la lucha insoportable: les echaban fuera, les pegaban, les maldecían, les amenazaban – ¿cuánto tendrían que aguantar? ¡Era insoportable! Pasaban los años, se acababan las fuerzas... Se debilitaban. El Salvador insistía en los tres mandamientos: (1) venced únicamente con paciencia y amor, (2) desenmascarad a los fariseos como a los hijos del diablo, (3) dad testimonio valientemente con la palabra y la obra al Cristo del amor.
“No se exige nada más de vosotros. El amor está reinando, recordadlo. El mal se va perdiendo con el amor”.
El que echa a Dios personificado por Sus santos, atrae la ira del Señor.
Se hará el juicio sobre la Iglesia. El Señor hará con los hipócritas religiosos lo mismo que ellos han hecho sin arrepentimiento con Él durante 1500 años, entregando Sus ungidos al fuego y a las feroces torturas.
El Salvador les entregará a las mismas torturas con las cuales han torturado a los inocentes (delincuentes y errantes para su punto de vista). Para los demás – la cura es sólo con amor y paciencia.
10. El primer Gólgota – ¡oh, había sido sólo un prototipo del Segundo! En el de Jerusalén el Salvador ardía con el fuego del amor. Deseaba multiplicarse en los discípulos. Deseaba repetir el Gólgota de Jerusalén y superarlo. Deseaba someter al fuego de Su amor a millones de almas que no había hecho en Jerusalén. Y lo consiguió en Montsegur (la continuación directa del Gólgota de Jerusalén). Ninguno de Sus 190 discípulos se quemó, ni sentía dolor, ni emitió un gemido.
El hombre es invocado para entrar en el fuego de amor. Cristo en Montsegur dio un nuevo mandamiento: el del fuego del amor.
El Grial reflejado
11. En Montsegur fue descubierto un camino único del amor virgen. La lascivia no se combatía con la “mortificación”, ni con los esfuerzos ascéticos sino por encender la vela del corazón: por el amor de Cristo que se apoderaba indivisibilmente del discípulo.
El Salvador trazó en Montsegur el camino de amor de la siguiente manera:
(I) ver a Dios, santificados por el toque del Espíritu Santo,
(II) renunciar la naturaleza vetusta para pasar al noviciado en la Iglesia de los Santos,
(III) votar la virginidad, fraternidad, intrepidez, obediencia, pobreza, imitación a Cristo, ascendencia interminable, Consolamentum,
(IV) experimentar la batalla con el diablo,
(V) vencer, en sí mismo, a un hombre carnal, vetusto y a siete enemigos suyos,
(VI) utilizar únicamente el lenguaje del amor, el de la sabiduría y el del pasional (Un estado espiritual, cuando el devoto entra en el estado Cristo en sus días terrenales, durante el Crucifijo y la Resurrección).
(VII) siempre aspirar a más sin estar satisfecho con lo ya alcanzado y
(VIII) en su momento ser exhortado a la gran hazaña (para lo cual había que prepararse y esperar su hora).
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12. Los cátaros despreciaban el mundo carnal como creado por el diablo. Se debía realizar dignamente su hazaña de amor. “!Ah, Reina del Amor Supremo! El Trono Tuyo es el corazón ardiente, Tu Altar es el interior exhalante de mirra. ¡Invádeme, ilumíname, asciéndeme!” – no dejaban de orar los cátaros.
“Abatíamos a los enemigos con la fuerza del amor sin recurrir al lenguaje de las armas. Atemorizábamos con el espíritu. No temíamos a nada. Sabíamos que el auge del camino del amor es una gran hazaña, y estábamos esperando nuestra hora. Llegará a su tiempo, ni antes ni después”.
13. No hay fuerza mayor que el amor. En el amor consiste la última verdad del Creador y Su obra: el Padre que ama al hijo, y el hijo que ama al Padre.
El tema preferido del Salvador fue narrar sobre el Padre. Los cátaros se enternecían viendo como es el Padre y como es Su amor. “Padre, - preguntaban al Salvador. – ¿El Padre nos quiere igual que a Tí?” “Sí. No hace diferencia entre vosotros y Yo para lo cual bendice la Eucaristía del Sagrado Grial y os denomina sus nuevos y eternos alumnos, Cristos menores. A su hora os llamará para ascender a Mi trono. Mi Reino son millones de Jesucristos menores. En Mi Reino no hay nadie quien no sea Cristo menor, quien no lleve el signo de Mi espíritu”.
En las relaciones de Padre e Hijo no había otra cosa que amor vehemente, y cuando los discípulos, rendidos por este amor celestial del Padre al Hijo, deseaban aceptarlo en ellos, el Salvador les mandaba al Espíritu Santo, revelando los secretos de la Santísima Trinidad del amor contra la Trinidad de los malvados, inquisidores y catecúmenos. Según los “rexmundistas” Dios odiaba al hombre mientras que el hombre (al fin) odiaba al Dios.
14. “¡Nuestro trabajo ya había empezado!” – decía Cristo. A los cátaros de Montsegur los llamaba colaboradores en el proceso de modulación de una nueva obra. Enseñaba que era tan doloroso como el parto espiritual, les llamaba a aguantar como parturientas místicas.
¡Ah, si los adamitas aprendieran a amar!
Cristo para los cátaros era misterioso amor personificado, y nada más. Sí, los amaba con vehemencia. Pero tenía algo más que el amor a los discípulos – el personificado indescriptible, imposible, superior a sí mismo, este Amor.
15. ¿Cómo les enseñaba? Entraba en ellos (por eucaristía y por miles de medios más) – y cambiaban. ¿La comunión con la Carne y la Sangre? ¡qué va! Existen docenas de tipos diferentes de la comunión mística con otro tipo de simbolismo que abarca a todo el universo de Sofía .
Explicaba que sin el amor cualquier cosa era vana. Y además de amor, los ascendía a las esferas misteriosas del ser humano – tal y como es ante los ojos de Dios, - y a las de Dios, tal y como Él es ante los ojos del hombre puro. Los amaba infinitamente por la pureza de su mirada. Los nombraba puros (catharos) porque veían a Dios imparcialmente, sin lentes ni velos, y entendían cómo Él los ve a ellos.
Montsegur literalmente se hundía en la luz de su amor y los discípulos se envolvían con su espíritu. Fue un milagro: los cátaros a veces no llegaban a reconocerse unos a otros. Dentro de cada uno vivía Cristo. Mientras tanto el Salvador continuaba: “Llenaos de Mi amor. Es mi don a la humanidad terrenal. Desarrollad el deseo de Mi amor. Amad con Mi amor”.
16. El mismo diablo subía a Montsegur. Y el Salvador les permitía la lucha interior, les permitía también los fracasos y los desfallecimientos – y luego los apoyaba y explicaba las causas.
17. El misterio del Grial es superior a la eucaristía - es de un corazón a otro, las fuentes ardientes que se multiplican. Esta es la sed 12 veces aumentada, en los cuerpos inmortales: (1) eucarísticos (el Grial recíproco), (2) fogosos (una perla fundida), (3) los del Aposento Nupcial (o teogámico – la sed de unirse con el Señor, el hueso blanco del Grial). “¡Oh, - cantaban los cátaros, - la mirra del amor!”.
La Mirra del Minné es del amor que no hay en la tierra. Tampoco lo hay en los Cielos. En los mundos sobrecelestiales reina con magnificencia. Se puede encontrar por todas partes: en los oleos, en las vides de uva, en los peces, en los otros mundos... Sin el amor – sólo hay fantasmas en el aire y sombras pasajeras, sólo huecos en el vacío y cometas de papel.
Adorad a la Reina del Amor Celestial,
Fieles súbditos de la Teocivilización III,
Derramando la última gota de mirra,
Profesándose de no ser de este mundo...
“Que a vosotros, Mis discípulos, os alimente el Grial infinitamente reflejado”.
Catalunya es el seno de los cátaros
18. Se siente inagotable y ligero, dichosísimo, elevando la mente al Montsegur del más allá.
19. Los cátaros:
“Agárrate a la cuna cátara, a la Catalunya extendida en el universo. De camino explica a la Catalunya francesa y española el secreto del nombre de la región: Cata-luña – “la cuna de los cátaros”. Los catalanes son mensajeros de los cátaros”.
Los castillos del Grial existían en la tierra catalana. El Grial no se acababa con Montsegur. El Cáliz, permaneciendo custodiado, se llevaba en secreto, y se difundía en otros castillos. Peyrepertuse, Lagrasse, Minerve, Montréal, Albí, Béziers, Carcassona, - son 42 pueblos menores cátaros, 42 castillos reales. Cada uno de ellos fue visitado por el Grial. Los mensajeros le anticipaban, y algunos llevaban el año entero con la sed de esta dulcísima Pascua. La fiesta de las fiestas no era para ellos la Resurrección de Cristo, sino Su aparición en el Grial.
En Carcassona en marzo de 1202 estaban esperando el Grial. La maravillosa comunión sirvió de preparación para aquel gran ágape de los ágapes – así llamaban el hecho de degustar del Cáliz y ¡lo hermoso que era! ¿Para qué servía degustarlo? El envolver la mente, la Sabiduría Suprema, la ampliación de la conciencia, la visión del hombre tal como es, el permanecer en el amor, los ideales verdaderos. Caían las redes de la ilusión, y el hombre se descubría en su inexplicable belleza primordial – ¡era indescriptible, interminable!...
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20. El Grial reinaba no sólo entre los cátaros de Montsegur. Amaba y cuidaba a todos sus discípulos verdaderos, era del mismo grado el patrimonio de Carcassona y de Béziers. ¡Cuántos grandes ungidos había entre los cátaros (como p.e. Gilberto de Castro)! Los mejores varones de Catalunya, Llombardía y Lenguadoc abandonaron el mundo por el Grial. Las almas más nobles, aristócratas, cándidas veían que su deber era participar en el futuro destino de la humanidad.
No sólo el Cáliz se difundía, sino también se difundían “los Griales menores” – sus discípulos. Este hecho arrebataba a los montsegureños. El caballero Guillom de repente se presentaba en tres caras, una más preciosa que otra. Los montsegureños se hacían omnipresentes y junto con el Grial se movían por los aires.
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21. Era imposible ni siquiera acercarse a la exhalación del albí, del minné, del ágape (eran nombres diferentes para las manifestaciones del amor supremo) sin el Grial. El Salvador enseñaba en Montsegur sobre el poder secreto del amor. Llevaba a Sus discípulos a las puertas del amor, conduciéndolos a los tronos celestiales por Su elevada oración. Estaban con las manos en alto y veían el poder que tenía el Salvador sobre las almas. Y aprendían a transformar desde su interior al mundo, con la oración, y su oración conquistaba millones de almas.
Montsegur junto con el Cristo del Grial guardaba el secreto de gobernar los mundos. Cuatro tronos brillantes se alzaban encima de él: (1) la carroza del amor, en la que tomaba asiento el Sebaot del amor, (2) el trono de la Sabiduría Suprema, María como 12x12=144 espejos de la Teogamía Sagrada, (3) el trono de la Iglesia (del reino, del concilio del amor) y (4) la Teocivilización solar.
La Iglesia Verdadera, santuario del gran Cáliz.
22. Las liturgias siempre eran vivas: miles de consuelos interminables suscitados por el Espíritu Santo, pequeños consolamentums.
El Espíritu Santo fue el segundo tema predilecto, después del reinante amor virginal. El Salvador revelaba a los discípulos el potencial del Espíritu Santo. El Paráclito puede verterse sólo a los receptáculos debidamente preparados. Sin duda, Él no abandona a Sus criaturas – desde los mamíferos hasta las medusas, desde los burros hasta los hombres. Sin embargo los adamitas son predestinados para transformarse en un nuevo género de cristianos, convertirse en los perfectos receptáculos para el Espíritu Santo.
En su idioma “Perfectos” significaba “envueltos en el Espíritu Santo”. No se puede decir que no tenían nada humano. Al revés, sólo había lo humano, utilizando este concepto para determinar la capacidad de percibir el océano de los flujos del Espíritu Santo.
23. El Salvador, al llegar, mostraba el potencial ilimitado que tiene el hombre, se afligía por la decadencia en la cual está el hombre adormecido. ¡Oh, a nuestro Padre le gustaría darnos de comer de las interminables fuentes celestiales, de los fértiles árboles del paraíso! Pero la desgraciada criatura se cierra en su torpeza, alimentándose con las cenizas como los reptiles que se arrastran por el suelo. ¡No debe el hombre alimentarse con el polvo terrenal, sino con el Espíritu Celestial!
El Espíritu da infinitas posibilidades de alimento. Lo enseñaba Cristo a los montsegureños. “Sois para mi prototipos de los habitantes del futuro siglo. Lo que hago ahora con vosotros, haré a su tiempo con la humanidad de la nueva tierra después de su transfiguración”.
Con la fuerza, la nube y la obra del Espíritu Santo los cátaros se transubstanciaban en Cristo. Este misterio de la transubstanciación podía durar no más que unos segundos u horas, y también tiempo infinito, pasando al más allá.
24. La salida al más allá fue un rasgo distintivo de todo lo que ocurría en Montsegur. Hasta el ágape, la conversación, la interlocución, (no se olvide de las oraciones y procesiones) llegaban al más allá. Las almas ascendían con facilidad al mundo celestial y regresaban, daban los votos del amor del sacrificio, dispuestos para sufrir por su establecimiento en la tierra, tanto cuanto lo pida su Rey.El hombre, - predicaban los cátaros tras de Cristo, - es la perla del amor, predestinada para fundirse en el fuego del amor superior, inacabable, y vencer con él a los siete enemigos eternos de los adamitas: la muerte, el pecado, la concupiscencia, los infiernos y las tinieblas de los alucinamientos diabólicos.Hoy los cátaros se transubstancian en sus discípulos, y la Iglesia verdadera se denomina el Santuario del gran Cáliz.
25. Se preparaban para las liturgias con temblor y éxtasis, con virginidad y elevación. Antes de la comunión carnal se cumplía la mística.
¡Ah, con cuántas dichosas envolturas espirituales obsequiaba el amor! El Salvador en el evangelio de San Juan sólo le exhortaba y le predicaba, daba los mandamientos apenas señalados en Su Sermón de la Montaña. En Montsegur demostraba su amor en acción. En cada liturgia se ahogaba extasiado, ascendía al Gólgota de Montsegur como al trono del fuego, diciendo: “¡Ha llegado el tiempo del Gólgota del fuego, del Cáliz del fuego, de los discípulos del fuego!
En Jerusalén – son de carne y piedra. En Montsegur – como una vela fundida de amor”.
Su amor en Montsegur aumentó millones de veces. Durante la comunión el Salvador se agotaba hasta el límite, se quedaba casi desmayado de muerte, el estado en que pasó tres días dentro el Sepulcro. El Salvador se filtraba en los discípulos, se disolvía en ellos, como si hubiera muerto. Pero al impregnarse en ellos, después de que se hacían cristos, resucitaba.
No entre “muerte y resurrección” sino entre “impregnación y transubstanciación” está el misterio del Gólgota. Esta grandísima comunión más grande (explicaban los cátaros) representaba la continuación del Evangelio del Salvador en-la-Sangre-Damarrada – la impregnación del amor supremo en Sus receptáculos. Tres días que permaneció el Salvador en el Sepulcro (entre la vida y la muerte) fueron el periodo de Su estado de la transubstanciación mística. Tres días estuvo Él en el Sepulcro de Jerusalén (cuvuclia), esperando hasta impregnarse en la humanidad. La resurrección es la impregnación del amor imposible, es la otra transubstanciación.
De un advenimiento a otro, de una aparición a otra el Salvador está lleno del deseo de multiplicar Su amor y preparar los receptáculos (los escogidos) para aceptarlo. En eso consiste Su misterioso objetivo, se consigue con la ayuda de la Sabiduría Divina y pasando por Su yuródiva manera e incomprensible (con fin de evitar las alucinaciones del diablo).
26. Según el pensamiento cátaro, el amor revelado por Cristo, en su inexplicable potencial era el camino más duro y más peligroso de todos. Le acompañaban 10 tronos más – del razonamiento misericordioso, de la velada nocturna, de la sobriedad, del sosiego universal, de la osadía, de la protección virginal, del arte de la lucha espiritual etc.
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