EL BONHOMISMO DE LOS CÁTAROS
De tal Dios, tal hombre
La segunda ascención al Grial de Montsegur. De nuevo, los ángeles me ferman ante la estela.
Aquí ocurrió un milagro grandísimo. Ninguno de los perfectos fue quemado. El fuego los transfiguró y los subió al cielo. Fue quemada la muñeca romana de madera: la inquisición.
Delante de nosotros hay una cruz, que está sobre el Cáliz de Grial. En él se halla el secreto cátaro.
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Tres formaciones (modelados)
Las composiciones moldeadas por Demiurgo (cuerpo físico y los cuerpos finos – “barro y agua”) tienen que transubstancionarse, pulverizarse, difundir.
Exorcismo de los cátaros es la expulsión de los componentes interiores rexmundista desde el compuesto de la criatura viciosa.
Tiene que ocurrir un nuevo moldeo. Los cátaros distinguieron tres:
1) La formación perfecta en el Seno Divino, con el polen de la inmaculadez original.
2) El remoldeo prohibido de Rex Mundi, con el polen venenoso impuesto de la lujuria, el orgullo, la magia y la gozada.
3) La magnífica remoldeación sofiana, re-dislocación y reconocimiento mental de las partículas.
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El círculo mayor simboliza el cielo, el menor - la tierra. Entre ellos hay cuatro entradas y salidas misteriosas. El alma (la órbita mayor) está en el cautiverio terrenal (menor). Salida del calabozo circular – es cuatro “tuneles de la difusión”: la expulsión de las partículas rexmundista por medio del pasional (lo strastnoye), la victoria de la Inmaculadez original sobre el inicio vicioso.
Una mirada a la tierra desde el cielo: la prisión del principe de las tinieblas. Una mirada desde la tierra al cielo: una perspectiva ampliada de elevarse a los cielos de los perfectos.
¡O, cómo son hermosos, los cielos de los coronados! ¡Qué semblantes tienen!
Puede ser, que por primera vez después de la revelación de la iglesia cátara se descubrará la Iglesia Celestial como ella es.
Todos las almas sin excepción que hayan alcanzado la perfección (hasta que permanencían y sufrían en las confines de las instituciones rexmundista), han pasado la catarsis cátara, han utilizado las escaleras de fuego de los cátaros de fuego y habitan en el cielo cátaro.
Rex de forma prohibida ”hurtó” las almas de los cielos (círculo grande) a la tierra, a su valle de lagrimas y prisión, donde él se declaró rey y dios.
A los seducidos por otra perspectiva aparte de la bondad perfecta (por la elección entre “lo bueno y lo malo”, la existencia “más multiforme” o “más interesante”), el maligno los atrapó en las trampas.
Pero el Altísimo en estas mismas trampas atrapó al mismo maligno. A las almas les es determinado regresar por los caminos misteriosos de la cruz de restablecimiento:
1) El amor divino (está fuera de las categorias de “lo bueno y lo malo”), el amor que no hay en la tierra y que el diablo no posee;
2) El mundo divino que es no-de-este-mundo;
3) El bondad divina que es virgen e interminable y
4) La belleza divina de la Sabiduria y de la virginidad.
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Explicación de la cruz cátara
Es una cosa santa que supera sin parangón las sagradas romanas: la cruz de los reyes en la estela en honor al Segundo Gólgota. La cruz de fuego que se enciende por el amor del Altísimo.
La cruz del Gólgota cátaro – es de fuego. La vela que se aumenta en su arder.
Salir de la prisión de lo bueno y lo malo se puede sólo con ayuda del amor de fuego. El amor, primeramente liquido, deslucido, débil, gentilicio, poco a poco se seca por influencia del ayuno y arde cuando se enciende la vela.
“¡O, mi Bienamado, o!” – susurra la novia cátara en el rezo nocturno ante el Tálamo Nupcial. “El alma mia anhela mi Señor. Anhela lo que no hay en la tierra. Anhela regresar desde reclusión. Anhela la libertad espiritual.” Y a donde ella llega su Bienamado como el Espíritu Santo y la dota más de la cuenta, la dota mucho más que si la hubiera dotado en la tierra, pués la oveja enferma necesita de El.
Esto es sobre él, sobre el Espíritu Santo se ha dicho: “El pastor deja 99 ovejas sanas y se dirige hacia la enferma, la última”. ¡Qué feliz se siente la ovejita rezagada del rebaño, cuando a donde ella llega el mismo Pastor de Sol y derrama Su amor sobre ella, amor que cubría a todas las 99 ovejas!...
Los cátaros horas enteras meditaban en su cruz. Decían: “Es suficiente sólo una mirada a la cruz, para salir de los límites de las trampas de Rex Mundi.
Dentro hay un círculo pequeño, hay un hoyo – la tierra. Salid de su límite como ondas circulares en el agua. No detengais el vuelo aguileño de vuestra alma hacia el Altísimo, mientras no sea logrado el cielo del amor superior, el cielo de luz perfecta, el cielo del Aposento Virgen y Nupcial, cielo de la paz indecible, cielo del superante amor”.
Nada más hermoso que la cruz cátara yo no vi en mi segunda visita.
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La montaña del Grial
La pasión de lo strastnoye es una de las entradas (tuneles) en el Montsegur de más allá. Evitando los visitantes, no viendo nada, poco a poco entro en lo strastnoye. Y se revela... el Grial.
El Cáliz reina hasta hoy en el pakibytie de Montsegur. La montaña del Grial. El Grial aquí respira.
Hoy el día los Cátaros nos presentan el tesoro de su doctrina. Una bondad superior al cielo. Una bondad, revelada desde arriba. El hombre no la conoce, nunca había visto algo semejante. O, reunid a todos los más buenos abuelos, abuelas, padres, madres, tios y tias y la suma de su amor será insignificantemente poca ante la bondad inabarcable de los Cátaros. Sus rayos se derraman alrededor del Grial y a través de órbitas misteriosas penetran en los corazones cátaros.
“¡O, Grial de Montsegur, o!” – encantados exclaman los contempladores, los puros...
Los Cátaros reían los monjes catolicos. El instituto del celibato en las condiciones del sistema represivo es condenado. Es la obra desdichada del Rex mundi. ¿¡De qué ideales “no de este mundo” se trataría dentro los perros rabiosos rexmundista!?
Ser amundano para los Cátaros – es no poseer en propio interior de nada del principe del mundo, la naturaleza de quien es el mal, magia, violencia, orgullo. Cristo decía: “¿Acaso se puede del arbol malo crecer el bueno?” ¿Acaso se puede de esta institución mala crecer una rama monástica santa, un orden etc.? Es un absurdo.
Los santos devenían santos sólo en grado de su renuncia al istitución y su conversión en la Iglesia cátara que continuaba actuar en el mundo, junto con Grial (!) pasando en el más allá (!!!).
La santidad en la comprension católica es un callejón de la seducción sin salida. Nadie alcanza la verdadera santidad en las confines de la institución.
“Nosotros no llevabamos ninguna ropa monástica. Las despreciabamos como el orgullo. Nosotros nos vestiamos de otra manera – con casullas virgenes. Buscabamos encontrar no “una santidad especial”, sino una bondad incomparable.
El moldeo del hombre de Dios ocurría en las dimensiones de bondad no terrenal”.
La passional Madre de Dios, la iglesia de los Cátaros
La iglesia cátara era opuesta a la romana. Nada de violencia, nada de dogmas racionales. Como una madre más bondadosa y preparada a morir de amor, arrojándose a su pequeño hijo y cubriéndolo a él con un palpito celestial.
La passional Madre de Dios, la iglesia de los Cátaros. Los inicios maldadosos se excluyen. El comienzo de la iniciación cátara no son las casullas monacales ni la túnica franciscana ni gorros cistercienses, sino los atuendos misteriosos de otras composiciones.
La Mater Catara moldea al hombre desde el interior. Cambia su composicion, lo empaña a los atuendos inmaculados y por último lo envuelve con vestes hermosas y puras de Cristo. (Los cátaros me han enumerado tres peldaños: 1) El cambio de la composicion (el interior de los interiores), 2) El empañar en la inmaculadez y 3) el envolver con vestes vírgenes...).
Hacerse cátaro con atuendos rexmundista era imposible. Esto en general no es nada fácil y al mismo tiempo admirablemente sencillo para los llamados a hacer esto.
Profésate puro, sin tener participación con el príncipe de las tinieblas. Da tu concentimiento de hacer cualquier sacrificio para la purificación. No temas las intrigas del maligno. El fuego quemará las cenizas del pecado, y el amor eliminará el miedo. El maligno perderá su fuerza, porque la lujuria y el miedo son sus dos ganchos...
Lo que los católicos llaman “pecado original”, tras de sus padres hebreos, – son las composiciones rexmundista, los inicios de Lucifero que se eliminan por las prácticas cátaras, por el embutimiento de los inicios virginales.
El secreto del cofrecito cátaro, el polvo blanco de los cátaros...
La santidad cátara no es el ayuno, ni las manos de cera, ni la adulación liturgica, sino la bondad no terrenal, que difunde alrededor suyo los rayos de amor.
Perfectos se denominaban a los que se habían liberado de las partículas de este mundo, y habían aceptado el tercer moldeo – el de la inmaculadez original.
A diferencia de los limites ascéticos duros de los monasterios católicos y bizantinos, los cátaros no recurrían a ningún tipo de violencia. Lo único que les servía de estímulo era el amor. El amor hacía milagros, incentivaba a realizar sacrificios, excitaba la conciencia, encendía la vela metanóica . Y el alma hasta la locura deseaba sólo una cosa: regresar al regazo Paterno y sacudir las cenizas. Eternamente, otra y otra vez estaba preparada a arder, inspirada por el fuego del Espíritu Santo, ejecutando su vuelo de la aguila blanca sobre la tierra solar que eleva en nubes de humo.
Los cátaros eran indescriptiblemente hermosos. Hermosos eran sus rostros, su aliento que difundá luz y fragancia. “Como si fuesen de otra composición: de cera,” - decían de ellos. – “Como si estuvieran untados con otros unguentos y recreados desde arriba. Un género especial de gente, como no hay en la tierra”.
La metanóia cátara se realizaba de una manera misteriosa, sin ninguna regla perjuiciosa en los parágrafos, por los escalones de la escalera y otras guías teóricas e incomprensibles que caracterizan el monacato bibliófilo de los instituciones rexmundista.
“Quedate entre nosotros e imita a los perfectos”, - decían los Cátaros con una sencilles admirable. Y tenían razón. El que los quería a ellos con todo el ser y deseaba ser como ellos – dentro de un período corto de “prueba” cátara pasaba quince escalones preparativos para el Consolamentum y merecía el sacramento de la obtención del Espíritu Santo.
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Los reyes cátaros (nombre secreto de los custodios del Grial) ignoraban la división en poder laico y espiritual. Para ellos no existía en general “espiritual” o “laico”. Semejante división la consideraban resultado del orgullo de Lucifer.
Cualquier alma es llamada para la pureza y perfección. En el hay potencias asombrosas del bien. Hay sólo que tocarlo con el cetro de Cristo – con este palo mágico – y el alma se transfigurará por acción de la vela inapagable. Hay sólo que revelarle el amor universal y mostrarle, como era bondadoso el hombre antes de su advenimiento a la tierra, cual potencial infinito de amor multiplicante oculta en si el alma de esta niña acorralada, de este adolesente deformado, de este joven golpeado por las circunstancias...
La santidad cristiana como la cima del rexmundismo
La sabiduria cátara no entendía el motivo de las ideas católicas sobre la vida santa. No es necesario el rezo regular con la hostia diaria. No tiene sentido ocultarse en un traje profundo, evitando las pasiones. Es importante la transfiguración interior, el cambio de la composición. Es necesario la visión del Altísimo como el Padre del amor indescriptible, la revelación...
Salir al encuentro del propio Bienamado y hacerse Su novia hermosa. Es necesario el lavado en las blancas fuentes. Los inicios “acuosos” (en cuerpos finos) y “los de barro” (cuerpos físicas) del principe del mundo se transfiguran con el fuego del amor, sus patículas envenenadas se disuelven en los cuerpos divinos .
La expresión “santidad” no se usaba en general en la vida común de los cátaros. La consideraban procedencia de la legislación de Moises. Es necesario hacerse perfecto y exponerse al renacimiento interior “menor” y “grande”. Hacerse santo a lo cátaro – hacerse “bon home”, hombre de Dios, o así como lo creo el buen Dios.
Además, los Cátaros consideraban la santidad cristiana como la cima del rexmundismo, como la consolidación extrema de las instituciones mundanas de Lucífero. Los santos institucionales, aunque sean glorificados con sus cuerpos intactos, son peligrosos en ciertas condiciones, porque nadie de ellos no ha pasado la verdadera metanóia cátara, la trasfiguración de los cuatro pilares: de bondad, paz, amor y belleza.
El hombre debe regresar al estado primordial, el de Edén, así como fuera antes las tentaciones del diablo.
De tal Dios, tal hombre
Una tesis muy convencedora, que derribaba a los enemigos: de tal Dios, tal hombre.
“Nosotros creemos en el Altísimo de la bondad interminable y nos hacemos Sus hijos. La tierra pertenece al Altísimo. El cielo y la tierra son uno”, - los padres y madres cátaros hablaban con naturalidad admirable, y tras ellos se dirigía un rebaño pequeño, sus queridos hijos e hijas...
El pecado original no existe. Esto es una aportación del “ídolo castigador” judío, la base de su teoria jurídica.
En lugar de “el pecado original” los cátaros enseñaban sobre la seducción diabólica en el concepto de “el bien y el mal” y sobre la necesidad de remoldeación del alma umana.
“Dejad que nuestro Altísimo os moldee con Su mano, a imagen de nuestro querido Señor Jesucristo. ¡Renunciad al principe de este mundo! En el cielo el conseguía atraerlos a ustedes a sus trampas. Ahora ustedes han visto. Renunciad, haceos de Dios y tomad la cruz de redención, individual y omnihumano”. (Gilbert de Castres, en sus sermones de fuego).
No hay que buscar la “santidad”, sino liberarse de las atracciones de Rex Mundi. Pedir a la gran Arquitecta, Dueña del Cielo, Madre Sabiduria, el inicio de la Inmaculadez Original.
Ascendiendo, este inicio crecerá un jardín interior de flores celestiales, y el hombre despedirá fragancia de la bondad desde su interior.
Renunciar a todas las formas de maldad, lujuria y bien humano. Sobre el último los cátaros enseñaban: con el se atraen a las almas a la telaraña del diablo. Existe la paz humana, semejante a un marasmo amodorrado y una tranquilidad externa. Y existe tambien la bondad natural, que carateriza el mundo pecadorizo.
El mundo suyo es el bien humano, y el lucha contra el divino. La hermosura, los ritmos y las vibraciones humanas – tambien eclipsan el cielo de hermosura eterna.
Estas cuatro son terrenales – tentaciones contínuas. Lo contrario de ellas – son la maldad y el pecado. “La bondad” – es un cebo apestoso, con el que el “padre de la maldad” tienta a las almas (que son por su naturaleza primordialmente bondadosos), para atraerlas a sus redes tentadoras. Y para no quedarse sin protección ante la cara de la maldad, hay que renunciar a su bondad luciferiana.
“¡No acepteis nada del principe de este mundo!” – de día y noche repetían los pricipiantes. – “En mi no hay nada del principe de este mundo”. O el exorcismo contra el Diablo: “No hay nada en el de vuestro Altísimo”.
“Oh, no es // de este mundo, // el Reino de nuestro Altísimo”, - ascendiendo por los escalones hacia la cumbre del castillo, repetían los cátaros al ritmo de los pasos...
No es necesario hacerse un santo especial, hacer méritos ante los instituciones o ante proximos o poseer carismas extraordinarios. Es necesario hacerse, así como nos creó Dios, hombres buenos, ajenos a la maldad, que no recurren a la lengua del maligno.
No es fácil rechazar la lujuria, el orgullo, la lisonja, la hipocrecía, la envidia. Los pecados están relacionados entre si. Ante todo, es importante eliminar el mismo inicio lujurioso. Y después sobriamente evitar cualquier atracción de los pecados.
El Señor en los cielos creó las almas bondadosas y eternas, y quiere que así se hacen en la tierra a través de la toma de la cruz menor.
La recreación de las composiciones (remoldeado)
Cristo trajo el restitución a las almas. El es el padre del amor del paraiso, de la bondad indecible y de la paz sobrecelestial.
En el enseñamento esotérico los cátaros nombraron varios metodos para disolver los cuerpos físicos (realizar la “difusión”) con ayuda del Espíritu Santo, el Gran Escultor y Arquitectón
“¡Dad al Espíritu Santo, al verdadero Dios, que os recree! El Padre Celestial sopló el Espíritu Santo, el Espíritu de la vida en Su creación durante el primer moldeo. Dejadle y en este moldeo al Espíritu Santo soplar la vida en vuestros cuerpos recreados de nuevo!”.
Al Consolamentum antecede la recreación misteriosa de las composiciones (remoldeado).
Cristo explicaba en Montsegur: “En Mis días terrenales Yo enseñé a los primeros discípulos (Nicodemo, José de Arimatea) sobre el nacimiento desde arriba. Hoy a vosotros Yo enseño sobre la necesidad de aceptar un otro moldeo”.
“Sería fácil para nosotros irnos al Reino Celestial. Pero Dios quiere de nosotros otra cosa. Nosotros, que estamos remoldeados ilegalmente por el diablo en cuerpos finos y físicos, tenemos que aquí, en la tierra, permitir al Espíritu Santo realizar otro moldeo.
De la misma manera se da testimonio: el Altísimo es el único Dueño del cielo y de la tierra. Llegaramos al mundo del moldeo del Rex mundi, y hemos dejado el mundo como vencedores, moldeados por nuestro Superior”.
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Los castillos que están ubicados en las alturas de las montañas, sobre el mar – son la expresión física de las alturas espirituales, en las que vivian los cátaros amundanos.
“Las montañas ayudan al ascenso físico y espiritual de las almas al Reino”.
El Cielo Cátaro, las puertas cátaras... Oh, el que conseguía las lejanias cátaras, se hacía dichoso y nunca más las dejaba.
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¿Quiénes eran ellos? Nadie se atrevía a preguntales a ellos, como al Señor: “¿Quién eres?”. La civilización de los Cristicos. Los serafitas. Un fenómeno único de la Teo-humanidad. Algo más que ángeles.
Su simplesa e inocencia no terrenal y su perfecta amundanidad. Su disposición a servir, aislamiento a las pasiones de este mundo y la traslación al pasional. Sus semblantes trasfigurados y no terrenales... Los cátaros de si: “Nosotros somos así, como Dios nos creó en el cielo. Nosotros vinimos al mundo sólo para que la tierra se haga uno con el cielo...”.
Entre la gente simple nadie especialmente reflexionaba sobre el secreto de los cátaros. Los perfectos mismos no negaban su procedencia de los bogomilos bulgaros, paulicianos georgianos y otros, aunque interiormente se reían de esto. Los cátaros fueron moldeados... por el Grial, por el Cristo del Grial. Representaban una familia y una dinastía del Cáliz de Cristo. Por ellos corría la sangre de Cristo Reinante.
Esta era la humanidad de Cristo en la carne nueva.
El Sacramento de la Última Gota
El Salvador cada día realizaba el sacramento de la Ultima Gota y la disolvía en los vasos internos de Sus discípulos. Las dos Últimas Gotas chorreaban sin parar y se multiplicaban y de cada una de ellas nacía una nueva alma.
“Nuestro Salvador ha dado Su Sangre enteramente, y esta se ha hecho semen de la Mujer. Hemos nacido desde la Última Gota de la sangre de nuestro Altísimo, desde el Cáliz de Montsegur. ¿No es por ello es la mutitud de los peregrinos a nuestro alrededor que busca incoscientemente la concepción inmaculada en la última gota del Grial de Montsegur? Con avidez ellos atrapan las palabras sobre los cátaros, dando el visto bueno, rápido en envolverse en los vestidos cátaros y salir a campaña cátara contra Roma...”
Homo amores
Entonces, antes del Consolamentum, los cátaros empezaban su moldeo “bon home” o “homo amores” – el moldeo del serafita, del hombre solar, como lo creó el Señor del amor, el Dios Bueno.
Los cátaros son moldeados por el Cristo del Grial, por la humanidad del Grial.
La Última Gota de la sangre del Señor chorrea sin parar. La fuente de la Última Gota produce la humanidad de cátaros.
El secreto del Grial de Montsegur: las dos Últimas Gotas (desde la Cruz, en las manos de la Purísima Virgen) se multiplicaban constantemente, engendrando, como “el semen de la Mujer”, la nueva humanidad. De cada Última Gota del pasional del Señor nacía una nueva alma. Después su última gota enriquecía el Cáliz.
El Grial es el Seno Materno de Dios y “el semen de la Mujer” al mismo tiempo. La Sangre del Cordero (Agnus) vertida en el Grial, se hizo el semen de la nueva vida. Del semen del Grial nació una nueva humanidad, y los cátaros de Montsegur se concebían del Cáliz de Monsalvanche.
...Y ya va un interrumpible torrente de gente a Montsegur para ser concebidos por la Última Gota del Grial de Montsegur. Aquí esta la cumpre, la capital espiritual de la humanidad. El centro del mundo.
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